El diputado Bilal Al-Hashimi declaró, en una entrevista concedida a la agencia Asia News Agency, que las informaciones sobre concentraciones militares sirias en la frontera con Líbano están, según él, exageradas y buscan desviar la atención del debate sobre el desarme de Hezbolá, en un contexto de crecientes llamados a la entrega de sus armas.
En relación con la visita de un dirigente vinculado a la antigua formación conocida como Abú Malek al-Talli a la zona fronteriza entre Líbano y Siria, Al-Hashimi considera que se trata de propaganda destinada a hablar de células durmientes y amenazas terroristas. Recuerda además que, según afirma, el presidente sirio Ahmed al-Sharaa ha negado cualquier intención de intervenir en Líbano.
El diputado se pregunta por qué reaparece el discurso sobre la amenaza terrorista tras el fin de la guerra, calificándolo de exageración destinada a justificar el mantenimiento de las armas y su posible uso en el interior del país.
Al-Hashimi advierte de que Líbano atraviesa una crisis profunda y podría entrar en una fase prolongada de desgaste, en un contexto de fragilidad de seguridad y deterioro económico. Afirma que Israel, Irán y Hezbolá mantienen posiciones firmes, lo que dificulta cualquier salida política.
Sostiene que no habrá solución en Líbano sin la retirada de las armas al sur del río Litani, indicando que Israel busca proteger sus asentamientos en el norte y no se opone, según él, a mantener el statu quo si no se garantiza seguridad interna.
Sobre la propuesta de una estrategia de defensa nacional como alternativa a las armas de Hezbolá, el diputado afirma que, con la existencia del ejército libanés, no es necesario crear una estructura paralela, advirtiendo contra la repetición del modelo de las Fuerzas de Movilización Popular en Irak.
Añade que las discusiones sobre un posible apoyo estadounidense o internacional al ejército libanés no se basan en compromisos reales, argumentando que si existiera un apoyo serio, ya se habría materializado.
Finalmente, sobre un posible cambio gubernamental, considera que el actual Ejecutivo podría haber cumplido su ciclo y aboga por la formación de un nuevo gobierno, especialmente tras los recientes cambios regionales. Sostiene que Líbano sigue dentro del “expediente iraní”, en el que también participan Estados Unidos, y que la nueva fase requiere un reajuste político e institucional.