El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados de Siria condenó las incursiones israelíes en las provincias de Deraa y Quneitra, así como los bombardeos de artillería contra zonas del sur del país, calificándolos como una flagrante violación de la soberanía siria y de la integridad territorial, además de un incumplimiento del derecho internacional y del Acuerdo de Separación de 1974.
En un comunicado emitido en la madrugada del lunes, el ministerio afirmó que estos ataques han generado temor entre la población civil y han socavado los esfuerzos para consolidar la seguridad y la estabilidad, advirtiendo de una posible escalada mayor si continúan sin disuasión.
Llamado a la comunidad internacional
Damasco instó a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional a asumir sus responsabilidades legales y políticas y a tomar medidas concretas para detener las reiteradas violaciones israelíes, garantizar el cumplimiento del acuerdo de separación y preservar la soberanía y la unidad de Siria.
Bombardeos e incursiones sobre el terreno
Esta postura se produce tras bombardeos israelíes que el domingo por la noche alcanzaron la aldea de Abidin y sus alrededores en la campiña occidental de Deraa, mediante artillería y disparos desde helicópteros militares, junto con intensos vuelos de aviones y helicópteros israelíes en los cielos de Deraa y Quneitra.
Según fuentes oficiales sirias, los ataques causaron daños en tierras agrícolas sin registrar víctimas mortales, aunque provocaron pánico entre la población, lo que llevó a varias familias a abandonar sus hogares.
Desplazamientos temporales
El responsable de operaciones de la Defensa Civil en el sur de Siria, Ahmad Al-Hajer, indicó que no se registraron víctimas civiles, pero que los bombardeos provocaron desplazamientos temporales debido al miedo en la zona.
Añadió que los equipos de defensa civil evacuaron a las familias afectadas y proporcionaron asistencia básica, mientras drones israelíes continuaban sobrevolando la región.
Movimientos militares israelíes
Paralelamente a los bombardeos, una patrulla militar israelí compuesta por cuatro vehículos entró en la aldea de Abidin, en la zona del valle del Yarmuk, cerca del Golán sirio ocupado.
Según fuentes locales, la patrulla disparó de forma indiscriminada e instaló puestos de control militares, lo que provocó la reunión de residentes, mientras las fuerzas de la ONU (UNDOF) intentaron intervenir sin éxito antes de que la patrulla se retirara hacia el sitio de Tel al-Mugar.
Los datos indican que las fuerzas israelíes ya habían tomado control de este punto militar tras la caída del antiguo régimen sirio en diciembre de 2024, convirtiéndolo en una base conectada a Tel al-Jazira mediante una nueva carretera militar.
Expansión de las operaciones sobre el terreno
En paralelo, otra fuerza israelí penetró en la aldea de Jamlah, también en la campiña occidental de Deraa, instalando puestos de control y abriendo fuego, lo que cortó la carretera entre Jamlah y Abidin.
Se trata de la primera incursión diurna oficialmente reportada en la zona, tras una serie de operaciones nocturnas en los últimos meses.
Una escalada que amenaza la estabilidad
Estos acontecimientos reflejan un aumento de las tensiones en el sur de Siria, entre la posición de Damasco que exige el fin de las incursiones y el respeto del acuerdo de 1974, y la postura israelí que continúa sus operaciones militares bajo el argumento de la seguridad fronteriza. Crecen los temores de una expansión del conflicto y sus repercusiones en la estabilidad regional.