Damasco se prepara para recibir al presidente francés Emmanuel Macron en una visita oficial que será la primera de un jefe de Estado europeo desde la caída del gobierno del expresidente Bashar al-Assad en diciembre de 2024. La visita tiene importantes implicaciones políticas, económicas y de seguridad, y refleja el interés de Francia por recuperar un papel relevante en Siria durante el período de transición.
Macron tiene previsto llegar a Damasco el 6 de julio antes de participar en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en Turquía. Será la primera visita de un jefe de Estado europeo a Siria desde el cambio de poder y la primera de un presidente francés desde el viaje realizado por el expresidente Nicolas Sarkozy en 2008.
La visita se produce en el nuevo escenario político sirio bajo el liderazgo del presidente de transición Ahmed al-Sharaa, mientras el gobierno busca restablecer sus relaciones exteriores y ampliar sus vínculos con las capitales occidentales. El viaje fue precedido por una serie de contactos diplomáticos y militares, incluidas reuniones celebradas en junio entre responsables militares sirios y franceses para fortalecer la cooperación bilateral.
El aspecto económico será uno de los principales ejes de la agenda. París busca reforzar su presencia en el proceso de reconstrucción de Siria e incentivar a las empresas francesas a ingresar al mercado sirio en una etapa temprana, al tiempo que aumenta el interés de inversionistas árabes y sirios, así como de instituciones económicas regionales. Los proyectos de reconstrucción son considerados una de las mayores oportunidades de inversión en Oriente Medio para los próximos años.
La agenda también incluye cuestiones clave de seguridad regional, entre ellas la lucha contra el terrorismo, la reducción de la migración irregular y la situación de los combatientes extranjeros detenidos en el noreste de Siria, incluidos varios ciudadanos europeos. La visita coincide además con el debate en la Unión Europea sobre una posible flexibilización de las sanciones impuestas a Siria tras recientes iniciativas para reactivar parte de la cooperación económica con Damasco.
La iniciativa francesa tiene lugar en un complejo contexto regional, en el que las nuevas autoridades sirias intentan equilibrar sus relaciones con Estados Unidos y Turquía, mientras gestionan las tensiones persistentes con Israel y participan en los esfuerzos regionales de distensión. Analistas consideran que esta visita demuestra la intención de París de desempeñar un papel activo en la configuración de la próxima etapa de Siria.